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Mels

Una padawan que aspira convertirse en jedi.

Ch-ch-ch-changes!

Volví a este blog porque recientemente me topé con la noticia de que a una amiga muy querida, también le gusta escribir. Cuando me enteré dije “meh, le voy a enseñar lo que he escrito aunque tiene años que no entro a WordPress” y pues así es como desempolvé (solo un poquito) este espacio.
¡QUÉ INTENSIDAD! De verdad que leo todo lo que sufrí y la forma tan idiota que amé a ciertas personas que ME DA MIEDO pensar en esas épocas. Tiene ya mucho (casi dos hermosos años) que dejé de sufrir por amor, y la razón principal es porque me casé con el ser humano más hermoso de este universo *aplausos.mp3*. Seguro me podrán decir (si han pasado por la tortura de leerme) “dude, de todos los mecos con los que saliste siempre decías que eran los seres humanos más hermosos, etc etc etc” y pos si ¿vedá?, pero les juro que en esta ocasión pues si es cierto.

Mientras escribo esto me pongo a pensar en todas las cosas que han cambiado desde la última vez que subí algo acá, y de verdad que si en esa época me hubiesen afirmado que viviría todo en lo que ando en este momento, seguro los tiraría de a locos y mandaría por un tubo. Creo que han sido esencialmente dos cosas las que han ocurrido que me han permitido llegar a el punto en donde me encuentro actualmente: empecé a quererme mucho (para una persona con depresión y ansiedad créanme que esto es un paso ENORME) y tomé la decisión de empezar a hacer cosas que me hacen genuinamente feliz y dejar de darle gusto a los demás.

Hay mucho que contar, yo sé, y seguro nadie me lee pero WHO CARES? si  existe eso de los universos paralelos, quizás esto le sirva a la Melissa del pasado que sigue sufriendo por el ex enfermo que no ha dejado a su novia y sigue jurándole amor eterno (coff, coff), así que: Melissa del pasado, NO SUFRAS,  te juro que todo se pone bien padre y divertido.

Ojalá esta sea la primera de muchas entradas que publique acerca de mis aventuras, quizás algunas fotografías y canciones. Si de nuevo vuelvo a abandonar esto, que les baste con saber que soy muy feliz.

M.

Desgastes.

—Sabes a la perfección que no va a regresar, ¿verdad?
—Lo sé.
—¿Entonces a qué se debe tanto alboroto? Me parece exagerado que hasta de vacaciones quieras irte… Y honestamente regalar tus libros más preciados tampoco me parece la mejor de las ideas.
—Se hace lo que se puede para lidiar con las pérdidas. No soporto saber que mis libros preferidos fueron tocados por sus dedos… De ser por mí, me arrancaría cada centímetro de piel por cada roce, cada caricia…

Silencio.

Cada alma tiene su propia manera de hacer frente ante la ausencia del otro. En su caso, para Irma lo mejor fue dejar casi intacto el departamento que compartieron en su zona preferida de la ciudad por casi seis años. No le avergonzaba regresar a vivir con sus padres, ni siquiera volver a ocupar la cama matrimonial rodeada de pósters de sus grupos de rock favoritos. En realidad lo que la mataba eran las miradas de compasión que sus amigas y familiares le dedicaban cada que tenían la oportunidad. Era como si todos en su vida se hubieran puesto de acuerdo para hacerla sentir miserablemente sola… Tuvo que pasar tiempo para darse cuenta de que en realidad, ella misma se sentía de esa manera, y lo que percibía del exterior era un grito desesperado que hacia eco en cada rincón de sus costillas.

Un día decidió dejar de vivir la vida con la que se había resignado y regresó al departamento. El olor a humedad y polvo la hicieron estornudar de inmediato y el aire que entró por la puerta tocó delicadamente el móvil de grullas de papel que estaba junto a la ventana de la sala… Se acordó de su risa, del brillo de sus ojos cuando ella sonreía. De sus manos infinitas acariciando su cabello, de las pláticas interminables debajo de ese móvil que ella misma había hecho cuando decidieron irse a vivir juntos. Cada mueble, cada pedazo de alfombra, cuadro, libro, traste… Todo tenía una historia o pelea detrás.

grullas2

Tuvo que elegir con cuidado que libros sacar. Se quedó con varios. Los que sabía que eran valiosos para ambos los conservó con el más delicado de los silencios como si se tratara del luto que por fin estaba dando a la relación ya terminada. Silencio. Algo que no había quedado después de las lágrimas derramadas. Porque a pesar de no escuchar reproches de la voz de sus padres y amigos más cercanos, si podía sentirlo en cada uno de los rincones que Irma trataba de no llenar con la presencia de él. Siguió recorriendo cada parte del librero separando con cuidado los libros de Ignacio. La última vez que lo vio, aquella tarde lluviosa en que se definió todo, él le había pedido que no le regresara nada de lo que él dejara en ese espacio. Recordando esa petición, Irma miró la puerta desgastada por la que Ignacio salió con una pequeña maleta en mano. En ese momento le pareció egoísta que para él lo único valioso de largos años de amor y comprensión cupieran en una miserable maleta desgastada, sin embargo, ya con la visión de los meses después de la separación, se dio cuenta de que Ignacio en realidad no había tenido el valor para llevárselo todo… incluida ella. Las paredes oyeron y el suelo respiró cada uno de los minutos de ese y los días siguientes que Irma volvió para empacar y reacomodarlo todo. Cuando terminó con el último par de zapatos acomodado en la caja de cartón, cerró los cuatro lados como si se tratara de un ritual de sanación tan profundo, que a cada doblez de sus dedos dejaba en la caja algo que le hubiera dolido de la ruptura. Cuando contempló el cúmulo de anécdotas ya guardadas en esos espacios tan reducidos, el departamento vació se llenó de una luz nueva que entraba por las enormes ventanas de techo a suelo que provocaban en el móvil de grullas de papel una sombras enormes en el piso de madera desgastado. Irma cerró los ojos y extendió el brazo para tocar a tientas con los dedos una de las grullas de papel. El silencio seguía presente, pero ahora esa luz y el viento habían  cerrado la primera de las heridas en su corazón: el adiós. Irma descolgó el móvil de grullas y se animó un poco al pensar que, seguramente en la ventana donde lo colgara de ahora en adelante, también entraría el viento para darle de nuevo vida… al igual que a ella.

Nada que decir(te).

Sáquese despacio ese amor que le duele al respirar. Sacúdalo un poco para que despierte. Lávelo con cuidado, que no quede ni una sola impureza. Limpio y oloroso proceda a doblarlo tantas veces como sea necesario para tener el tamaño de la uña del dedo gordo del pie derecho. Espere el paso de una hormiga, ser noble y generoso, y pásele la pesada carga. Ella lo llevará a guardar en alguna profunda caverna. Hecho esto, vaya y rellene, por enésima vez, la pipa de tabaco frente al mar de oriente. El olvido llegará conforme se termine el tabaco y el mar se acerque a usted. Si quiere recuperar ese amor que ahora olvida, basta escribir una larga carta hablando de viajes desconocidos, hidras, molinos de viento, oficinas y otros monstruos igualmente terribles. A vuelta de correo tendrá su amor tal y como lo envió, acaso con un poco de polvo y sueño en la cubierta…

Instrucciones para olvidar y recordar.
Fragmento de textos zapatistas.

 

Escribir me hace bien. Me hace sacar lo que no puedo decirte, lo que mi lengua no deja que salga de mi boca cada vez que pienso en ti, en nosotros. No he podido escribirle a otra persona después de que estuve contigo. “Me sobra tinta, pero no me llega la sangre a los dedos cuando se trata de pensar en alguien más y dejarlo en papel”, le dije a Caracol cuando me preguntó desde cuando escribo. No puedo hacerlo. Créeme que lo he intentado, pero después de releerme todo me parece forzado, hipócrita y sin sentido.
Al final todo lo que hago termina rondando en ti de nuevo. En algún recuerdo, alguna memoria, la forma de tus manos, las fotografías, los sueños… Te tengo presente en muchas canciones y páginas de libros. En varias películas (las que vimos y no pudimos ver pero que yo vi sola pensando en que tú estabas conmigo). Pienso en como se ve el mundo a través de tus ojos, las cosas que me dirías si estuvieras aquí, las preguntas que harías (acerca de si tiene sentido o no ese tema de investigación) y cada una de tus pestañas larguísimas dando respuesta a cada una de las preguntas que me inquietan o me hacen sentir miserable.

Me dueles a ratos. Como esas pequeñas cortadas que te haces con papel pero que arden hasta el alma. Me incendia la angustia de no tenerte cerca, de no saber de ti, de ignorar todo lo que siento con tal de estar en equilibrio con un mundo en que tomé la decisión de que ya no te encontraras presente, un lugar en donde, como hoy, como siempre, ya no tengo nada que decir(nos).

 

 

Dos.

Me enamoré de lo bien que se escuchaba su corazón cuando latía junto al mío. Jamás escuché melodia más hermosa que esa, que entro en sincronía con las campanadas de la Catedral la primera vez que salimos juntos. El tiempo me decía que quería seguirlo escuchando todo el tiempo que me prestaran vida, y la forma de sus manos tomando mi rostro para besarme me confirmó que aquello duraría más allá de una eternidad, superando la distancia y los malos recuerdos que él pudiera dejar guardados en mi piel como rastro de su presencia.

Las campanadas siguen pero me falta su corazón… Desde que se fue no encuentro el latido del mío.

Carta a Jacobo. 

20 de mayo de 2016.

Querido Jacobo:
Cuando nos dijeron que venías en camino, fue un día después de mi cumpleaños. Bueno, en realidad después de mi fiesta de cumpleaños. Tu papá y mamá llegaron a nuestra casa con una pequeña tarjeta y un osito de chocolate. Yo no estaba en ese momento. Llegué cinco minutos después de que tus abuelitos habían abierto la tarjeta. Tu tío Rodrigo también estaba ahí. Vi la cara de emoción y las lágrimas de abuelita y supe casi de inmediato cuál era la noticia. Venias en camino… Y yo ya quería que llegaras.

Jacobino, eres el primer nieto, el primer sobrino de ambas familias. Gracias a ti sabemos la magia que implica tener a un ángel en nuestras vidas. Estamos agradecidos, bendecidos, pero sobre todo: temerosos. Quizás en esta parte sea bueno que hable solamente por mi, tu tía fanática de Star Wars que no puede esperar a que crezcas para que veas todas las películas y sepas lo que es una espada láser. Tengo miedo del mundo en el que vivimos actualmente porque es el que verás cuando seas más grande y tengas uso de razón. Pero quiero que sepas algo: cariño, no importa qué tanta miseria veas cuando crezcas. No importa tampoco la violencia, las mentiras o la oscuridad de la que pareciera te ves rodeado en algún momento. Quiero que sepas que la fe y la bondad son dos cosas que jamás debes perder. Se agradecido, se generoso, se noble. Ten detalles con las personas a las que amas porque no sabes cuando será la última vez que las veas. Estudia, lee, disfruta hacer tu tarea, porque aunque no lo creas, esas cosas te formarán carácter y harán de ti una persona responsable, inteligente y madura. Ama a los animales y a las plantas, se cariñoso con tus amigos y la gente que te rodea. Sonríe, no hagas bromas que impliquen dejar de lado la dignidad de las demás personas. Juega en los charcos un día después de llover, ve películas, canta a todo pulmón, elige una carrera que te encante y un trabajo que adores. Toma de la mano con fuerza, se caballeroso. Abraza cuando saludes a alguien a quien tiene mucho tiempo que no ves. Regálale flores a tu mamá cada vez que puedas, porque quizás ahora ya lo sabes, aun así te lo recuerdo: tu mamá ama tener la casa llena de flores. Ve partidos de futbol con tu papá y los abuelos. Grita en el estadio como si no hubiera mañana. Dile a la tía Lucy que te enseñe a tocar guitarra, deja que tu tío Carlos te lleve a un concierto, pregúntale a tu tío Rodrigo que se siente ser doctor y salvar miles de vidas, y yo te explicaré cómo es defender a aquellos que no tienen la posibilidad de hacerlo por ellos mismos como es aventarte a dejarlo todo para tomar decisiones que te hacen realmente feliz.

Hoy naciste. Hoy estás aquí. Hoy empieza el inicio de una vida increíble llena de fotografías, videos y risas tuyas. Hoy estamos contigo. Hoy y siempre.
Un abrazo inmenso y apretado y todos los besos del universo solamente para ti.

Tu tía Meli.

Lenguaje perdido: lo último de la galaxia muy muy lejana. 

Una de las peores cosas que puede sucederte cuando te enamoras de alguien es tener cosas en común. Al principio esto no lo piensas. Al principio crees que es ideal e increíble que hablen y se entiendan a la perfección. Solamente piensas en lo bien que se siente el haber encontrado a alguien con quien compartirlo todo: libros, películas, música, hobbies. Todo esto deja de ser tuyo para transformarse en un lenguaje completamente nuevo. Algo que tú y el otro diseñan para que el amor sea más allá de lo convencional… algo de ambos, lleno de notas, de citas de libros, de lágrimas que tú derramas en una sala de cine o en su cama cuando matan a un personaje de Game of Thrones o a Han Solo. El lenguaje está diseñado de tal manera que resulta imposible compartirlo con alguien más de manera tan profunda y detallada. Esa imposibilidad no te parece absurda, ya que en ti, en él, no existe la creencia de la separación…. hasta que la cagan y todo vale madre… El significado del lenguaje no se va cuando la relación termina, y eso te deja el alma llena de huecos. Dejas de ver,leer,escuchar o sacar fotografías… Y dejas de hacerlo porque sabes que el recuerdo y su lenguaje te recorrerá por la espalda como agua helada.

Hace unos minutos hice el intento de ver Star Wars y no lo logré… Terminé agarrándome el pecho para ver si eso cerraba un poco el hoyo negro que se ha creado en mi desde que te fuiste y que se empeña en tragar(me) por completo. Las dulces notas de Rachmaninoff se convierten en piedra justo antes de entrar por mis oídos… Ni siquiera puedo verme en el espejo sin pensar en tus manos sobre mi cara, o en tu sonrisa cuando decías mi nombre. 

Pero ¿qué hacer? Cambiaste todo por una foto… Y ahora hasta nuestras buenas fotografías las recortas para sacarme del cuadro. Dejaste todo a un lado, incluyendo nuestro lenguaje, lo que ya te estaba dando… Me faltaba tanto por darte, quiero que sepas eso. Quiero que sepas que no veías aún mi máximo potencial. Que estaba preparando todo para hacerte más feliz de lo que quizás jamás has sido. Sin embargo, no podía obligarte a que tú fueras feliz. A que dejaras de lado lo que te dolía y lo que te hace daño, para que despertaras al sueño de lo hermosa que puede ser la vida si dejamos que toda su luz y esplendor nos alumbren por completo . No te dejaste alumbrar… Tampoco dejaste que yo te amara. 

 ¿Cómo me reencuentro ahora que ya no estás conmigo? ¿Cómo recupero ahora toda mi luz? El significado de la imagen de Han Solo murió dos veces: una en el cine y otra en la vida real… Y a las dos imágenes les lloro como si no hubiera mañana. 

Concierto corto.

Esa mañana de invierno los rayos del sol entraban por las amplias ventanas. De pronto tu mirada me llegó con el viento, iluminada y feliz, casi temerosa de que yo la notara. Entonces se encontró con la mía… y empezó a tocar la orquesta.

Las palabras no bastan.

“Es el vislumbre de lo no dicho; de un corazón sin palabras atascado en el centro mismo de la vida. En rigor, cualquier persona que haya experimentado alguna vez un sentimiento extremo de dolor o de angustia conoce ese corazón y sabe por ende que hay cosas que jamás tendrán acceso al lenguaje, que nunca podrán alcanzar el umbral de las palabras porque expresar es ya al menos oír el eco de la propia voz que responde. Porque el sufrimiento no tiene respuesta, él sólo de un sentimiento increíble, y quien logra desde allí decir al menos lo que le sucede es alguien que, aunque sea en el límite de la precariedad, ya ha optado por vivir… Esa mudez innumerable entonces, eso que jamás podrás ser dicho, es lo que podemos llamar el infierno de toda poesía.

Pero cualquier también que haya tenido una experiencia absoluta de amor, de ese encuentro infinito frente al otro, sabe igualmente que cualquier cosa que se diga en ese instante – los perpetuos te amo o te adoro– están absolutamente de más y sobran como las excrecencias de un estado de comunicación lamentable donde no hemos sido felices y donde los treinta mil años que llevamos intercambiando gruñidos, gestos, palabras sobre la tierra, se revelan sólo como la historia del malentendido… ese amor que nos revienta, que nos arrasa, es lo que podemos llamar el paraíso de toda poesía”.

Poesía y Nuevo Mundo.

Raúl Zurita.

Cuando me amé de verdad, por Charles Chaplin

Periódico anárquico El Amanecer

chaplinCuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre… autoestima.

Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es… autenticidad.

Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama… madurez.

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